EXPOSICIÓN: "El Titanic, un cambio decisivo para la historia de las telecomunicaciones"

Se cumplen cien años de la mayor tragedia marítima de la Historia. Mucho  se ha escrito sobre el naufragio, pero se conocen menos las  consecuencias que éste tuvo para la telegrafía y las comunicaciones  marítimas a partir del suceso. Los protocolos marítimos de seguridad  tuvieron que redefinirse a partir de aquel momento.

Consecuencias de la tragedia el las comunicaciones marítimas

Casi desde los primeros días, las telecomunicaciones han desempeñado una importante función en el socorro aportado en caso de desastre. Quizá el ejemplo típico al respecto sea el de los acontecimientos que rodearon el hundimiento del Titanic el 14 de abril de 1912.

La tecnología de la radiocomunicación sirvió para solicitar ayuda a los barcos cercanos California y Carpathia, que pudieron así contribuir al salvamento.

Es triste reconocer que probablemente se podrían haber salvado muchas más vidas (murieron unas mil quinientas personas) si otros barcos situados en las proximidades hubieran estado equipados con sistemas de radiocomunicación. En aquellas circunstancias, permanecieron ignorantes de la tragedia que se desarrollaba cerca de ellos aquella noche.

La repercusión del desastre del Titanic en las comunicaciones marítimas fue enorme. Aquel mismo año el Congreso de los Estados Unidos de América aprobó la Radio Act of 1912, que restringía las transmisiones privadas a las bandas inferiores a los 200 metros. Además de esto, otro hecho importante es la ratificación por muchos países de la Convención Internacional sobre Seguridad de la Vida en el Mar, la cual obligaba a los barcos a tener una estación de radio operativa durante las 24 horas. Al mismo tiempo se asignó a la UIT el papel de vigilante de la aplicación correcta de los procedimientos de seguridad marítima.

El equipo telegráfico del Titanic

El Titanic era considerado una obra de ingeniería puntera para la época, y un símbolo de modernidad. Como tal, contaba con los más avanzadas estaciones telegráficas. Sin embargo,  por falta de normativa y de previsión al no existir legislación sobre seguridad marítima, se pueden apreciar ciertos  elementos que, cuando menos, resultan sorprendentes, si no peligrosos:

Los radiotelegrafistas del Titanic eran empleados de la Compañía Marconi: el uso de la radiotelegrafía no estaba reglamentado y por tanto no eran directamente responsables de nada ante los oficiales del barco.

Aunque los puestos de los vigías en el exterior contaban con una línea de teléfono directa con el puente de mando, el puesto de radio no disponía de línea directa.

La relativa juventud de la radiotelegrafía y la falta de reglamentación de la época también permitía que no fuera obligatorio mantener operadores 24 horas junto a las radios de los grandes barcos.

El Titanic contaba con dos estaciones de radiotelegrafía equipadas con transmisores de chispas de 1,5 KW; una era para emitir, otra para recibir. Los transmisores de chispas de Marconi que iban en el Titanic eran un poco el Wi-Fi y la Internet de la época

 

 

Los mensajes telegráficos de socorro

El Titanic lanzó su CQD (siglas en inglés de Come Quick Danger) y su SOS en Morse Continental (Internacional) es decir: CQD = -.-. --.- -.. y SOS= ...---...

La implantación del SOS como señal internacional de ayuda se había propuesto en la reunión alemana de 1906, por ser más fácil de transcribir en código Morse (... --- ...) que CQD (-.- --.- -..), pero no se adoptó universalmente hasta 1912, en la conferencia que se celebró en Londres pocos meses después del hundimiento del Titanic.

En 1908 se adopta oficialmente el SOS aunque los telegrafistas instintivamente siguen utilizando el CQD. Así lo hicieron en sus primeras llamadas los propios Phillips y Braid, del Titanic, hasta que el Capitán Smith le dice a Phillips: "Envíe un SOS, es la nueva señal y quizás sea su última oportunidad de utilizarlo".

[Para saber más.... "Titanic's silent distress signals"/ by Paul Wilkinson] (pdf)