Recomiendo alojarse en las residencias universitarias. La ciudad ofrece un ambiente diverso, con opciones para todos, desde franceses hasta estudiantes internacionales, incluyendo muchos españoles. Hay muchas actividades de ocio, cultura, gastronomía y deportes, y los Alpes están a solo 1h30 en autobús. El sistema educativo es exigente, con clases obligatorias y una dinámica diferente a la de Madrid. Aunque los moodles están vacíos y no hay exámenes previos, integrarse en las clases es esencial. A pesar de su nivel, los estudiantes no se preocupan por las calificaciones, ya que la criba ocurre en la "Prepa", lo que hace que la mayoría saque notas entre 12 y 14, siendo un 17 excepcionalmente alto.
Al llegar a Francia, es clave abrir una cuenta bancaria francesa y solicitar la ayuda económica para estudiantes (CAF) lo antes posible, ya que tarda y requieren documentos. Considera las residencias Crous y participar en actividades en el campus, ya que la universidad ofrece muchas opciones. En cuanto a trámites, sigue las indicaciones de INSA, que son claras y sencillas. Recomiendo centrarse en un solo departamento para facilitar la adaptación y hacer un buen grupo. Además, saber o practicar francés te permitirá elegir cursos con mayor libertad, ya que la rutina de estudios incluye clases teóricas, laboratorios y ejercicios por separado.
Muchas asignaturas se solapan o no se cursan. Hay que estar mentalizado que una vez llegues allí se va a tener que cambiar casi todo el proyecto formativo. Sin embargo, hay muchas asignaturas técnicas que son muy interesantes. Este año no ha habido ninguna asignatura ofertada en inglés en el departamento de telecomunicaciones (eran todas en francés) hay que tener en cuenta que se pide entonces un nivel bastante alto de francés.